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¿Tiene poder la lengua? ¿Tienen poder las palabras?

Es indudable que las palabras tienen poder. Proverbios 12:18 nos dice que “hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada mientras que las palabras de los sa­bios es medicina”.

Lo que sale de nuestra boca es capaz de destruir, atar y perjudicar la vida de los demás. Si la bendición es pedir lo mejor de Dios para una persona, la maldición es pedir lo peor.

Por otro lado, hay maldiciones psicológicas, estas tienen que ver con el deseo de una persona de descalificar y rechazar a nivel afectivo a otra persona. Un “no te amo”, “eres un estúpido”, “siempre haces las cosas mal” son maldiciones que salen algunas veces de nuestra boca y destruyen la vida de quien recibe la ofensa. Es interesante que maldecir también significa: poner en ridículo, insultar, “hacer pequeño” (1 R.2:8).

La Biblia nos alienta a tomar conciencia de esto y nos invita a tener cuidado de nuestras palabras, pues estas deben bendecir y no maldecir. En Proverbios 18:21 nos dice que “la muerte y la vida están en el poder de la lengua y el que la ama comerá de sus frutos”.

Bendecir a una persona trae ánimo, motivación, prosperidad y alegría.  Maldecir a una persona como dice Deuteronomio 28 puede traer problemas emocionales, enfermedades crónicas hereditarias, problemas matrimoniales, dificultades económicas, muertes prematuras o suicidios.

Además, el apartarse de Dios trae maldición de sequedad (Jer.17:5-6), al igual que robar el diezmo del Señor (Mal. 3:10).

En conclusión, tengamos cuidado antes de hablar; pidamos sabiduría para que no lastimemos a los demás con nuestras palabras y tengamos en cuenta que Satanás busca destruirnos a través de las maldiciones. Más bien creámosle a Dios y a sus promesas “El Señor tu Dios te bendecirá tal como lo prometió” Deuteronomio 15:6a

¡Bendiciones!

Pastor John Novoa