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¡Por un pequeño error perdemos batallas!

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1 Juan 1:9 NVI

No siempre se tiene la victoria sobre las batallas que libramos en nuestra vida. Israel perdió en la guerra luego de haber conquistado a Jericó, y ¿por qué sucedió esto? porque había pecado y Dios le quitó su respaldo.

Por uno sólo, por Acán quien había tomado algunas pertenencias de Jericó, hubo maldición sobre Israel. Sin embargo, Dios en su misericordia, le mostró a Josué que habían sido derrotados por causa del pecado de Acán, así que salió a la luz su pecado y pagó su desobediencia, no sólo con su vida sino con la de su familia, su ganado y sus pertenencias etc.

Resuelto esto, nuevamente emprendieron viaje hacia Hai y vencieron, conquistaron la tierra. Todo esto tenía que ocurrir para que Israel viera los mi y reconociera que Dios era clave en todos los asuntos.

Es tiempo de que quites de tu vida todo aquello por lo cual has preferido estar con ÉL. Así como el Pueblo de Israel aprendió que las batallas se pierden porque ocultamos nuestros pecados, pero cuando todo sale a la luz habrá victoria.

¡No hay victoria si hay pecados ocultos y si no hay un arrepentimiento genuino!