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EL ESPEJO DE NUESTRA ALMA

El espejo como utensilio de tocador y objeto manual fue muy usado en las civilizaciones egipcia, griega, etrusca y romana. En la cultura hebrea, era parte de la fuente de metal que estaba a la entrada del Tabernáculo de Reunión. Al lavarse sus manos, los sacerdotes podían ver sus imperfecciones (Éxodo 38:7-9)

Lo cierto es que cuando nos encontramos con un espejo, nos detenemos un momento a ver nuestro reflejo y corregir alguna imperfección en nuestro rostro, cabello o vestimenta. Seguramente, no saldríamos de casa hasta corregir imperfecciones como: manchas en el rostro, cabello despeinado y/o cualquiera de las típicas anormalidades que se presentan después de dormir, trabajar, hacer deporte, etc.

Cuando al escuchar las enseñanzas de la Biblia o al leerla no tomamos en cuenta lo que dice allí para nuestras vidas, somos semejantes a uno que se mira al espejo y no hace nada al respecto. La Palabra de Dios, es un espejo para nuestras almas y espíritus, pues nos muestra las imperfecciones que tenemos para que nos limpiemos con la Sangre de Cristo y nos presentemos limpios delante de Él.

Santiago 1:22-25 dice “No solo escuchen la palabra de Dios, tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos. Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.”

Una mirada al espejo de nuestras almas todos los días podría limpiarnos de todas las imperfecciones que tenemos allí y que no nos dejan ver y admirar la voluntad de Dios en nuestras vidas.

¿Y tú, ya te miraste al espejo?

Tomado de www.youversion.com escrito por Héctor Colque – (Paráfrasis)